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HACIA LA SEGUNDA INDEPENDENCIA POLITICA Y ECONOMICAPARA CONSTRUIR UNA NUEVA REPUBLICAASAMBLEA NACIONAL Y POPULAR DE REAFIRMACION DE LA INDEPENDENCIA POLITICA Y ECONÓMICA ARGENTINA. En vísperas del 185 aniversario de la Declaración de la Independencia Política y a 54 años de la Declaración de la Independencia Económica, los Delegados Populares, reunidos en esta Asamblea de Reafirmación de ambas gestas, le decimos al Pueblo de la Nación de nuestra voluntad de luchar para la segunda Independencia, que nos permita establecer las bases de una nueva República. El 9 de julio de 1816, el Congreso de las Provincias Unidas del Sur decidió declarar la Independencia de España, recuperando los derechos que le habían sido despojados, ampliando la fórmula del juramento el 19 de julio de ese año, con la frase : "...y de toda otra dominación extranjera" La heroica guerra de la Independencia, donde el pueblo nativo y criollo integró los ejércitos regulares de los generales Belgrano y San Martín, y las montoneras irregulares de los Gauchos de Güemes, nos permitió presentar batalla contra los ejércitos realistas de ocupación. La movilización de los pueblos en heroicos éxodos como los de Jujuy y la Banda Oriental nos mostraron el camino de la lucha por la Independencia. Sin embargo, intereses comerciales, monopólicos y oligárquicos, traicionaron esta voluntad popular. El endeudamiento del país en empréstitos leoninos, concertados con la Baring Brothers en 1824, y el convenio del 2 de febrero de 1825, que daba exclusividad de navegación de nuestros ríos interiores a buques británicos, fueron el inicio de intentos entreguistas, para someter el país a la dependencia de Inglaterra, de Francia, Alemania, y Estados Unidos, o lo que estos imperios representaron en cada turno. El 1° de mayo de 1933 se le cercenó al Estado la potestad de emitir moneda propia como paso previo al control económico de la Nación Argentina. Nuestro pueblo, en heroicas luchas y memorables levantamientos contra regímenes oligárquicos, servidores de los imperialismos de turno, demostró su voluntad de no querer ser vasallo. En 1929 el Gobierno de Hipólito Yrigoyen nacionalizó y desarrolló la explotación petrolera argentina. En 1947 Juan Domingo Perón, en su primer mandato, declaró la Independencia Económica, después de haberse repatriado la totalidad de la deuda externa. La reacción oligárquica que se instauró a sangre y fuego en 1955 inició un oscuro período de endeudamiento e hizo a la Argentina socia del Fondo Monetario Internacional. Gobiernos civiles y militares siguieron en esta línea, salvando los turnos del Presidente Arturo Illia, que no solicitó préstamos al exterior, y el gobierno del 73 al 76, que condujeron Hector J. Cámpora, Juan Domingo Perón y María Estela Martínez de Perón, los que bajaron la deuda externa de 11.000 millones a 5.000. El resto de los gobiernos hasta nuestros días fueron cómplices de las políticas de entrega, enajenando las riquezas fundamentales a las grandes potencias, impulsando el endeudamiento a extremos impensados, que la Nación Argentina hoy conoce merced al trabajo del patriota Alejandro Olmos. Su denuncia, verdadera pieza histórica, política y jurídica, demuestra cómo y quiénes nos robaron. Hoy nuestro país presenta un panorama de tierra arrasada: millones de hectáreas en manos de latifundistas extranjeros y vernáculos, enajenado nuestro petróleo, la energía, las comunicaciones, y sometidos a los designios de la Reserva federal, el Fondo Monetario y el Banco Mundial, con las Malvinas ocupadas, con la usura mundial reclamando 200.000 millones de una deuda espuria e ilegítima, con siete millones de argentinos en situación de desocupación o semi empleo, con un supuesto Tratado de Paz con Gran Bretaña que fuera firmado el 15 de febrero de 1990, que retrotrae la situación de dependencia a la Corona como en los albores de nuestra Nación. El Plan Brady, la Reforma del Estado, el blindaje, el megacanje, el aceptar los tribunales de Nueva York sobre litigios que compiten a nuestra soberanía, con más de 2.800 luchadores sociales procesados, decenas de presos y muertos en Tierra del Fuego, Neuquén, Corrientes y Salta, por nombrar sólo casos recientes, nos hace repetir en este Congreso por la Segunda Independencia, aquella frase-sentencia del Libertador José de San Martín: Cuando la Nación está en peligro, todo está permitido ¡salvo no defenderla! Con estos y otros antecedentes que hacen perder el espíritu de las independencias política y económica, los Delegados Populares, reunidos en este Congreso abierto y democrático, decimos al Pueblo de la Nación Argentina: Los aquí presentes estamos dispuestos a luchar por conseguir la Segunda Independencia que nos permita construir una nueva República, y para ellos proponemos 1. No pago de la deuda externa calificada de ilícita e ilegítima en la sentencia del juzgado n°| 2 en lo penal, a cargo del Juez Ballestero.
Asimismo, resolvemos comunicar por todos los medios posibles al resto de los habitantes de la Nación Argentina, y enviando copias de esta Declaración y de los documentos anexos a los países hispanoparlantes, procediéndose a la traducción de cuanto idioma haga falta para que conozcan esta decisión soberana los pueblos del mundo. Los presentes nos ponemos de pie para prestar juramento. |
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