
Como habitantes del siglo anterior vivimos los años más felices. Cuando ella se transformó en el hada buena y la madrina de los humildes, y cuando él era nuestro padre y protector. Fuimos felices.
Esta Navidad vemos al Cristo sufriendo como nunca e imaginamos al país como un gran pesebre, donde María tendrá un parto sumamente doloroso, y donde José, al mirar a los costados, verá un pueblo sufriente que ni siquiera monta en burros.
Por eso volveremos a llevar a Cristo a la Cruz. Porque no supimos cumplir, porque no fuimos compañeros.
Para los peronistas no puede haber una Navidad feliz con un solo niño que pase hambre, porque nosotros fuimos la avanzada cristiana en la política y porque la doctrina social de la Iglesia, imaginada por León XIII, se hizo carne en el peronismo justicialista.
En la Navidad de 1951 Evita dejó para los tiempos sus últimas palabras de Nochebuena, y entre otras cosas, decía que cuando ya no estuvieran ni Perón ni ella, nos acordaríamos de cuando éramos tan felices…
Y volvió a tener razón.
La falta de compromiso, el desinterés por la cosa pública, el no meternos, nos transforman en cómplices y nos hará el calvario más duro.
Compañeros: compartamos con el que no tiene. Imaginemos una Argentina mejor. Y en el brindis de Navidad pidamos perdón a Cristo, y a Perón y a Evita, por haberlos crucificado otra vez.
Yo se que volveremos ante cada injusticia. Y se también que nuestra ideología es la del futuro. Pero permítaseme el valor de la autocrítica para tratar de ser mejores.
Por la Patria y por Perón, feliz Navidad!
MIGUEL ANGEL DE RENZIS