Hace treinta y seis años y un día el máximo líder de la argentinidad regresaba en forma definitiva. Sin embargo, la incomprensión y los infiltrados producirían más dolor y más sangre derramada. Una movilización nunca vista en la historia política argentina esperaba en Ezeiza. Pero debió bajar en Morón. Dieciocho años de proscripciones, presos, torturados, fusilados, marcaban el difícil camino del retorno. |